martes, 10 de febrero de 2009

Ideas iniciales para una construcción onto-epistemológica de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad

Ideas iniciales para una construcción onto-epistemológica de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad


Hoy día nos encontramos en una modulación de la realidad. Reflexionar sobre algunos aspectos ontoepistemológicos de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad, es el tema sobre el que girará el objetivo fundamental de este trabajo.

En la segunda etapa, las reflexiones de tipo ontológicas respecto a la producción y gerencia del conocimiento en la universidad.

Las ideas reflexivas para la ontología de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad El término ontología surgió a comienzos del siglo XVII para indicar la ciencia del ser. En la dimensión de la estructura, se identifican elementos como la formalización y sistematización del proceso de producción y gerencia del conocimiento. El conocimiento se considera el motor de la productividad. Por tanto, la producción y gerencia del conocimiento es vista como un proceso que se da en forma cíclica-espiral

Es un proceso múltiple, porque el conocimiento no es único, es categorizado. Desde el punto de vista cognoscitivo, se habla del conocimiento común, científico, tácito y explícito; en cuanto a la extensión donde éste puede ser aplicado, el conocimiento puede ser universal o específico; por la capacidad que tenga de apoyar una posición competitiva, el conocimiento puede ser central, avanzado e innovativo; y en función del nivel de accesibilidad del conocimiento, éste puede ser espacial, temporal y social.

Ideas reflexivas para una construcción epistemológica de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad La reflexión epistemológica acerca de la producción y gerencia del conocimiento en la universidad, implica examinar el alcance del concepto de epistemología según diferentes autores. Para Piaget (1985:15), la epistemología se define como “el estudio de la constitución de los conocimientos válidos”. Estas precisiones se inscriben en la tradición epistemológica que la concibe como teoría del conocimiento científico.

Esto conduce a las siguientes interrogantes: ¿Qué se está haciendo en la universidad con respecto a la producción y gerencia del conocimiento? ¿Qué debe hacerse en los procesos de producción de conocimiento, para el logro de una efectiva gerencia del conocimiento? La respuesta a estas interrogantes exige asumir una definición de epistemología y ubicarla en el campo de lo educativo superior.

La epistemología analiza, evalúa y critica el conjunto de problemas que presenta el proceso de producción de conocimiento científico. La producción de conocimiento pertenece a la ciencia y al individuo. La gerencia del conocimiento comporta un proceso de socialización (Nonaka y Takeuchi, 1999) que, en la producción del conocimiento, significa una relación entre el aprendizaje del conocimiento científico (conocimiento que se obtiene mediante procedimientos con pretensión de validez y razonamientos lógicos) y el conocimiento vulgar (conocimiento que se aprende del medio y se transmite de generación en generación).

Esa correspondencia entre sentido común o conocimiento vulgar y la ciencia o conocimiento científico es fundamental en la producción de conocimientos, que implica un proceso de conformación de significados y reproducción de valores que se estructuran en la sociedad.

Esto ubica a la producción y gerencia del conocimiento en la universidad, en un contexto en donde toma relevancia aspectos tales como la naturaleza del conocimiento y los modos de producción de conocimiento.

La consideración de los problemas más generales planteados acerca del conocimiento, dieron origen a un campo de investigación como es la teoría del conocimiento o gnoseología (Hessen, 1925), que hasta la fecha no ha podido encontrar un criterio universalmente válido acerca de qué debe entenderse por conocimiento.

Los orígenes del conocimiento datan de la antigüedad clásica, época en que los filósofos y pensadores occidentales tuvieron como objetivo común el conocimiento de la realidad total.

Las dos corrientes, racionalismo y empirismo, fueron unificadas por Kant (1970), quien estaba de acuerdo en que la experiencia era la base del conocimiento, pero no la única fuente de todo conocimiento. Su argumento era que el conocimiento surge cuando trabajan juntos el pensamiento lógico del racionalismo y la experiencia sensorial del empirismo.

Por su parte, Maturana (1997:62) expresa que “vivimos una cultura centrada en lo que llamamos conocimiento” y que en muchos casos consideramos que nuestras acciones deberían guiarse por un conocimiento objetivo, también argumenta que “los sistemas vivos son sistemas cognoscitivos, y la vida, como un proceso, es un proceso de conocimiento”, por lo que expresa que el conocimiento constituye un fenómeno biológico y que debe ser entendido como tal, en cualquier discernimiento epistemológico sobre el particular.

Bajo estas consideraciones, relacionadas con la biología del conocimiento, nace un quiebre en el paradigma positivista. El sujeto no está excluido del proceso de producción de conocimiento, sino que forma parte de él. El modo emergente de producción de conocimiento depende de un esfuerzo transdisciplinario (esfuerzo combinado entre el conocimiento explícito de las disciplinas disponibles y el conocimiento tácito de los actores del contexto bajo investigación).

El conocimiento común, no considerado por los positivistas por no ser científico, asume en este nuevo paradigma, una relevancia inusitada que lo hace imprescindible para el éxito del proceso más amplio de la producción de conocimiento.

Se tiene, en primera instancia, que el proceso de producción de conocimiento, no se sustrae a la existencia de obstáculos epistemológicos debido a la naturaleza del conocimiento y, en segunda instancia, que la producción de conocimiento está imbricada de múltiples condiciones, las cuales hoy se sustentan en un enfoque integral.

Hoy día se le da otra mirada al conocimiento. En tal sentido, Albornoz (2001) expresa que en la emergente sociedad del conocimiento, por naturaleza, las instituciones de educación superior están en la obligación de producir conocimiento y gerenciar el proceso de producción de conocimiento y, por tanto, deben redefinir la naturaleza del proceso de producción de conocimiento y el tipo de conocimiento que se debe producir en la universidad. Ese nuevo modo de producción y gerencia del conocimiento, obliga a tomar en cuenta no sólo el tipo de conocimiento, sino también la forma en que éste se organiza, produce y difunde.

La producción y gerencia del conocimiento se basa, no sólo en la heterogeneidad de disciplinas y enfoques, sino también en la interrelación de los diversos sitios donde el conocimiento es creado.

La producción de conocimientos se lleva a cabo en contextos de aplicación y está destinada a brindar utilidad a otros actores sociales, por tanto, una investigación se lleva a cabo en la medida en que múltiples intereses estén de acuerdo, de manera que el conocimiento producido tiende a ser un conocimiento socialmente construido que puede abarcar varias disciplinas.

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